21 Noviembre 2025
El préstamo de USD 20.000 millones que el Gobierno había presentado como inminente terminó por desmoronarse. El JP Morgan, principal articulador de la operación, decidió retirarse y dejó a la gestión de Javier Milei sin la herramienta financiera que buscaba para reforzar las reservas y enviar una señal de estabilidad.
Con esa caída, el Ministerio de Economía ahora intenta cerrar un repo mucho más pequeño, de unos USD 5.000 millones, destinado a cubrir los USD 4.000 millones que vencen en enero. En medio de estas negociaciones, Luis Caputo reconoció que no cuenta con los dólares necesarios para afrontar esos compromisos, una admisión que encendió todas las alarmas en el sistema financiero.
Los bancos involucrados exigen garantías más sólidas y temen quedar expuestos en caso de que el país no logre emitir nueva deuda. La incertidumbre se trasladó rápidamente al mercado, donde crece la preocupación por la falta de divisas y la presión por recomponer reservas en un contexto de extrema fragilidad.
La contradicción resulta evidente: si el Gobierno asegura tener superávit y presenta a Caputo como el “genio de las finanzas”, ¿por qué necesita endeudarse con urgencia para llegar a enero? La respuesta parece estar en la falta de gestión seria y en un modelo que se sostiene más en el relato que en los números reales. Porque si dejaran de robar y administraran con responsabilidad, no sería necesario salir a mendigar préstamos que comprometen aún más el futuro del país.
Y entonces surge la pregunta inevitable: ¿dónde está el presidente que dijo ser un experto en crecimiento económico con o sin dinero? Hoy, los hechos muestran otra cosa. Nos gobierna gente que no quiere a su pueblo ni a la Argentina.
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