Hoy nos toca despedir a Isaac Eisen, y cuesta encontrar palabras cuando se va alguien tan querido, tan entrañable y tan lleno de luz. A los 74 años, partió un actor, director y docente que dejó una huella inmensa en la cultura argentina. Para quienes lo conocimos, su ausencia duele; para quienes admiraron su trabajo, queda su legado intacto.
Isaac —cuyo nombre real era Isaac Abraham Ponimunski— nació el 2 de julio de 1951 y cerró su camino el 23 de noviembre de 2025. Formado en la Escuela Nacional de Arte Dramático, se perfeccionó con maestros como Raúl Serrano, Ricky Pashkus, Dorys Petroni y Susana Taubert. Desde muy joven mostró esa combinación tan propia de él: talento, sensibilidad, disciplina y una profunda entrega.
Su vida arriba de los escenarios fue intensa y diversa. Integró el elenco del Teatro San Martín y de la Comedia de la Provincia de Buenos Aires. Coordinó durante más de una década los grupos de teatro leído “Lector” y “Nuevas Fantasías”, espacios donde muchos descubrieron en él no solo un artista, sino un guía generoso.
Como actor, brilló en obras como El descenso, Un guapo del 900, Los siete locos, Nube de juguete, Concierto de aniversario, Office, Diva, ¿Desea agrandar el menú?, Yerma, La pulga en la oreja, Poder, apogeo y escándalos del Coronel Dorrego, ¿Qué ves cuando te ves?, entre tantas otras que marcaron etapas distintas de su carrera. Como autor y director nos regaló piezas como Llamada en espera, La travesía del tiempo, El llanto de las ballenas y El Off, siempre con esa mirada tan personal y honesta que lo caracterizaba.
Su rostro también se volvió familiar en la televisión y en plataformas: ATAV, Los Roldán, Muñeca brava, El sodero de mi vida, Soy Gitano, Alta Comedia, Gasalla en Libertad, Costumbres argentinas, Mosca y Smith, Todo x 2 pesos, Influencers y tantas otras producciones que lo recibían siempre como lo que era: un artista completo. También dejó su marca en el cine con películas como Titanes en el ring contraataca, La Rosales, El corte, La historia en la arena, ¿Quién quiere casarse con un astronauta? y Zatti, hermano nuestro.
Su voz, cálida y expresiva, se escuchó en ciclos de radioteatro y teatro leído en Radio Municipal, Radio Provincia y en Las dos carátulas de Radio Nacional. A todo eso se sumaron sus trabajos en publicidad, su rol como animador de eventos y, sobre todo, su vocación docente: Isaac enseñaba con pasión, con paciencia y con humor. Enseñaba desde el cariño.
Hoy, quienes compartimos con él proyectos, charlas, ensayos, cafés y sueños, sentimos un vacío enorme. Isaac fue de esos compañeros que iluminan, que acompañan sin pedir nada a cambio, que dejan una risa lista para aparecer en los momentos difíciles.
Desde El Megáfono de Quilmes abrazamos a sus afectos, a sus amigos, a quienes lo quisieron y lo respetaron. Sabemos que su partida deja dolor, pero también deja una vida entera dedicada al arte, a la gente y a la generosidad.
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